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martes, enero 29, 2008

Alfonsina Storni


El sabado 22 de octubre de 1938, una mujer -46 años- deambula en Buenos Aires hacia la estación de trenes, saca un billete sólo de ida, para Mar de Plata. Se instala en una modesta residencial con el borroso designio de suicidarse. Se dice - la anécdota es oscura- que está enferma, cansada y anhela la muerte como una liberación. Quizá en un banco desmantelado ocupa largas horas en repasar su vida.

Es Alfonsina Storni, una mujer cuanto menos polifacética que fue actriz, joven dramaturga, maestra de pueblo, periodista y sobre todo poeta. Una madre soltera, que dio todo por su único hijo, que tuvo a temprana edad. Fue una mujer valiente, como el significado de su nombre:

" Me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo"

Tal vez, sentada en ese banco, emplea su tiempo en redactar el poema Voy a dormir:

Voy a dormir, nodriza mia, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bajala un poquito

Va al correo y envía el poema a La Nación. El lunes permanece la noche en vela con su confesión moral. Es probable que se escucharan gritos de rebeldia y palabras de sumisión. Habla consigo misma. Redacta una carta a su hijo, Alejandro, de 26 años. A la una de la noche sale y va hacia el mar. Sus biografos aseguran que saltó al agua desde una escollera. El mito, sin embargo, más poético y mas lleno de espiritu, que se internó lentamente en el mar.

Horas más tarde dos jovenes obreros que paseaban por la playa de La Perla encontraron su cuerpo. Alfonsina Storni, una de las mejores poetas del siglo.
Sobrellevó un cáncer de mama hasta que, finalmente, se sintió abrumada por la desesperación y decidió acabar con su vida.

Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a nadar
pronto a tu lado

La figura de esta mujer, ha servido de inspiración a numerosos cantautores como Victor Jara, Mercedes Sosa, o recientemente Pasión Vega. Pero no es en las canciones donde se la recuerda, sino en la obra que dejó atras.

Aqui un poema de Alfonsina...

MIEDO

"Aqui sobre tu pecho, tengo miedo de todo;
estréchame en tus brazos como una golondrina
y dime la palabra, la palabra divina
que encuentre en mis oidos dulcísimo acomodo.

Háblame de amor, arrúllame, dame el mejor apodo,
besa mis pobres manos, acaricia la fina
mata de mis cabellos, y olvidaré, mezquina,
que soy, ¡Oh cielo eterno!, sólo un poco de lodo.

¡Es tan mala la vida! ¡Andan sueltas las fieras!
Oh, no he tenido nunca las bellas primaveras
que tienen las mujeres cuando todo lo ignoran.

En tus brazos, amado, quiero soñar en ellos,
mientras tus manos blancas suavizan mis cabellos,
mientras mis labios besan, mientras mis ojos lloran."


jueves, octubre 04, 2007

Mar



Y miro al mar y en su horizonte sólo veo soledad. Mis pies temerosos se aproximan a la orilla y una ola de inmensidad llena mi cuerpo. La sensación que tengo al notar que estoy formando parte de algo inmenso con sólo cubrir mis pies de su sangre salada. El viento apresurado peina mis ideas. El tacto de la arena bajo mis pies, amoldándose a mis curvas, me hace sentir que tengo raíces. Las raíces de un árbol abandonado en su soledad que necesita la aproximación de las olas que van a morir ante él.Sus ondulaciones, semejantes a las de mi cabello, dan la sensación de inquietud, de incertidumbre. Cuando la emoción o la ira se apodera del mar lo exterioriza en un intento de encontrar la paz tocando el cielo. Sus saladas manos alcanzan lo que buscaban, el cielo, para entonces relajarse y volver a ser manso. Pero él sabe que su tranquilidad no es duradera, que volverá a erizarse de furia y en él se perderan sueños, ilusiones y vidas.Y oirá los gritos anhelando su compasión pero lo ignorará, porque él sabe que su poder reside en su magnitud.

Grita mi nombre


En mis melancólicas noches te nombro en un arrebato de alegrarlas, pero se tornan mas tristes aún cuando me doy cuenta de que amo lo que no tengo. Estás tú tan distante. Fijo mi vista al horizonte con la ilusión de que nuestras miradas se topen, pero la mía se pierde en un intento de búsqueda y eso me atormenta, y eso me duele.Siento que mis lágrimas acarician el atlas blanco de tu cuerpo, quiero descubir en él nuevos lugares y poseerlos; quiero perderme en él y no encontrar cabida para mi ser. Lloro porque siento tanto amor cuando estás tan lejos que mi alma explosiona en un intento de que los restos de la misma te alcancen. En mi cielo al crepúsculo eres como una nube y viven en ti mis infinitos sueños. Eres mío, eres mío, hombre de dulces versos que son como yo los quiero. Despiertas mis sentidos con un frágil suspiro, besas mi cuerpo de nácar, acaricias mi piel temblorosa y yo siento dentro de mí un volcán que está a punto de estallar. Quiero recorrerte en lentas y largas pasadas con mi temorosa lengua, quiero hacerte vibrar cada rincón de tu ser.Una mirada bastan, un beso basta....!pero dámelo!A veces van mis besos en esos grandes navíos, que corren por el mar hacia donde no llegan. Me pierdo en tus profundos ojos como los barcos en el mar, con la diferencia de que yo no quiero regresar. No quiero regresar del sabor de tus besos, del tacto de tus caricias, del olor de tu piel. Quiero perderme cual cervatillo se pierde en la espesa montaña. Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.Amé desde hace tiempo tu cuerpo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos. Sólo grita mi nombre y galoparé a hombros del viento hasta tus versos. Sólo grita mi nombre y me escurriré entro los rayos del sol hasta tu cuerpo. !Pero grítalo! Grita con tal fuerza que incluso la ola mas amenazadora se vuelva rídicula y cándida. Grita con tal pasión que incluso yo te tenga miedo, y cuando te tema iré y me ovillaré entre tus brazos para que me protejas , para recordarte que una vez fui tuya.Y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza, déjame que me calle en ese silencio tuyo. Mi voz ávida busca el viento para tocar tu oido. Y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza, déjame que tus besos callen mi boca. Ese beso que tanto ansío robarte, ese beso que me duele no tenerlo, ese beso que me mata si no lo tengo, ese beso, ah, ese beso.Puedo escribirte los versos mas dulces, las palabras mas sinceras, las verdades mas ocultas, pero nada conseguiría expresar lo que yo por ti siento.

Aún recuerdo nada


En el silencio de mis largas noches aún oigo tus suspiros. Entrecortados recorren mis oidos en la búsqueda de tu recuerdo. Aún anhelo tus suaves y ausentes caricias. Aún anhelo todo lo que no tuve. Y en mis pasajeras tardes recorro el paseo por el cual jamás caminamos entrelazando nuestras manos. En mis noches confundo el roce de las sábanas con el inexistente de tu cuerpo. Todavía tengo el sabor de tu boca en la mía, el sabor que desconozco. Mi cabeza responde las preguntas que nunca mecionaste. Y tú olvidaste que nunca te dije que te quería. Y ahora grito al viento que nunca te querré. Que conseguí olvidarte y nunca te recordaré. Tu nunca has estado en mí,digo apenada. Jamás me besaste con pasión, jamás me dijste que me amabas, jamás tendré esos recuerdos. Tú eres el culpable de ello, nunca diste oportunidad a mis caricias, a mis palabras, a mis abrazos, a mis besos, a mí. Ahora lamento haber centrado mi atención a alguien que no supo apreciarla, ahora lamento la forma en la que me entregué a tus manías, a tus pretextos, a ti. Me arrepiento de haberme dado cuenta demasiado tarde. Ahora ni tu ni yo estamos allí, ni tu ni yo volveremos allí. Es una pérdida de tiempo y espacio recordar algo que nunca fue mío. En tu mano estuvo la oportunidad de hablarme largas tardes, de abrazarme como un amigo, de besarme por primera vez, de hacerme el amor como un amante desbocado. Y yo me hubiese dejado. No habría encontrado límite a mi pasión porque por ti era inmensa e infinita. Deseaba tanto que me hicieses sentir una mujer que no me di cuenta de que estabas amargando mi niñez. Tus rechazos silenciosos me empujaron a acciones que ni yo misma me hubiese atrevido a mencionar pero de las que me enseñaron a vivir, a llorar sin ti, a reír sin ti, a hacer el amor sin ti, a vivir sin ti. Aún recuerdo que nunca exististe, aún recuerdo que nunca me besaste, aún recuerdo que nunca me amaste, aún recuerdo nada.

Déjala que duerma, mi pobrecita.



La lluvia hacia trenzas en sus cabellos, el viento azotaba sus caderas, sus pasos eran amplios y apresurados....a donde iría?Mi mirada no la perseguía, corría a su lado. Las gotas de otoño no me dejaban ver con mis estúpidas, y tan necesarias, lentes. Pero yo no podía, no debía quitar mis ojos de ella. Era tan cándida, jugosa y electrizante que me envolvía cual serpiente a su presa. Era una caza, y yo era su débil ratoncillo. ¿ Cómo iba a conseguir olvidarla? No podía, no podía porque lo único que deseaba era tenerla entre mis brazos, oler su piel.Subí las escaleras con el corazón galopando, y pude verla al fondo del pasillo intentando abrir su puerta, al fin entró. Debió secarse porque cuando la toqué no quedaban restos de la lluvia. Sus ojos me lo pedían, sus labios me lo rogaban, tuve que acariciar sus mejillas bruscamente. Era muy ruidosa y no queriamos visita aquella noche. Ahora podía ver el día en sus mejillas, también había lluvia. Intentaba huir...pero por qué huir del amor? No es lo que todas desean?Sus piernas temblorosas dejaban entrever su inocencia, su pecado, su gloria, su perdición, su poder, su todo. Las cuerdas no hirieron su blanca y perfumada piel, tan sedosa como la de mis amantes anteriores. Le dije al oido que pidiese un deseo, pero al oír sólo leves murmullos que no traspasaban la tela decidí optar por mi deseo....amarla.Su cabeza yacía rodeada por su morena cabellera en el suelo. Una dulce sábana de carmín la rodeaba. Había sido sólo mía, sólo mía, en su totalidad y sus lamentos.Cuando salí de su apartamento dejé la puerta bien cerradita, no quiero que la hagan daño, mi pobrecita.